Malestar emocional desde una edad temprana
Personas que experimentan malestar emocional desde edades tempranas, vinculado a abandono emocional, traumas, duelo...
La psicoterapia no elimina las dificultades, nos enseña a mirarlas desde otro lugar: nos invita a mirar adentro, ayuda a comprender los pensamientos y emociones que nos generan sufrimiento, a resignificar experiencias pasadas, a desarrollar estrategias para fortalecer nuestros recursos internos y afrontar mejor los desafíos cotidianos.
A través del proceso terapéutico, se abren nuevos caminos y nuevas formas de entender y de relacionarnos con lo que nos ocurre. Progresivamente, se van interiorizando, orientándonos hacia una vida más consciente, más amable y coherente.
Te ofrezco un espacio seguro donde poder expresar libremente lo que sientes sin temor a ser juzgado, un espacio basado en el respeto y la aceptación incondicional, en el que sentirte escuchado, comprendido y validado.
Juntos construimos un vínculo de confianza, que es la base fundamental de mi trabajo terapéutico, a través del cual explorar lo que te sucede, identificar qué necesitas y desarrollar nuevas herramientas y recursos de afrontamiento.
A través del acompañamiento podrás:
Disminuir la sobrecarga mental, tomar distancia de los pensamientos y aprender a relacionarte con ellos de forma más saludable.
Construir una relación más compasiva contigo mismo que te permita acompañarte y aprender a cuidarte en los momentos difíciles.
Conectar emocionalmente de forma segura, aprender a regular tus emociones y desarrollar la capacidad de sostenerte.
Reconectar con tu valor personal y recuperar la confianza en ti mismo para afrontar las situaciones desde un lugar más firme.
Mi enfoque de trabajo tiene como base a la psicología humanista, la cual enfatiza cualidades profundamente humanas (conciencia, dignidad, creatividad, libertad, responsabilidad, capacidad de elección y transformación interior) y pone en valor al ser humano como un ser único y especial, con una capacidad inherente de crecimiento y autorrealización que puede desplegarse cuando encuentra un espacio seguro y respetuoso.
El vínculo terapéutico (la relación que se establece entre el paciente y el terapeuta), basado en el enfoque de la Terapia centrada en la persona desarrollado por Carl Rogers, es eje central de mi terapia. La escucha activa, la empatía, la autenticidad y la aceptación incondicional hacia el paciente son sus pilares. Crean un ambiente de confianza y seguridad que despiertan la capacidad inherente a todo ser humano para crecer y resolver sus dificultades.
Sobre ello, integro mis conocimientos en neurociencia y otros enfoques, teorías y técnicas: Terapia Centrada en la Persona, Análisis Transaccional, Teoría Polivagal, EMDR y Técnicas de Integración Cerebral (TIC), Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), Mindfulness, Terapia Centrada en la Compasión...… integrándolos de forma flexible para comprender mejor cada proceso y acompañar las necesidades particulares de cada persona.
Trabajo desde una mirada holística e integral del ser humano, integrando todas las dimensiones que lo constituyen (emocional, cognitiva, conductual, corporal, espiritual) ofreciendo un acompañamiento personalizado, flexible y respetuoso, centrado en las necesidades específicas de cada paciente, respetando siempre la singularidad y el ritmo de cada proceso terapéutico.
Con el tiempo he logrado identificar aquellas situaciones con las que mi enfoque de trabajo está más sintonizado. Acompaño a personas adultas que presentan:
Personas que experimentan malestar emocional desde edades tempranas, vinculado a abandono emocional, traumas, duelo...
Personas que conviven con miedos, inseguridades y una baja autoestima que afecta a su bienestar personal y relacional.
Personas con alta exigencia personal que viven en estados de ansiedad, hipervigilancia o tensión constante.
Personas que atraviesan depresión, falta de energía vital o experiencias de vacío interno que afectan a su día a día.
Personas que sienten que sus emociones les desbordan con facilidad o que les cuesta comprenderlas, regularlas o darles un lugar en su vida cotidiana.
Personas con alta sensibilidad emocional que perciben y procesan los estímulos y las experiencias con una mayor intensidad.
Personas que atraviesan un proceso de duelo por el fallecimiento de seres queridos y necesitan elaborar la experiencia de pérdida.
Personas que han vivido experiencias traumáticas y presentan dificultades emocionales o relacionales asociadas al trauma.
Familiares, cuidadores o profesionales sanitarios que experimentan agotamiento, desborde emocional o sobrecarga psicológica.
Personas que padecen lesiones o enfermedades con secuelas físicas, emocionales y cognitivas, ya sean adquiridas o progresivas.
Personas que experimentan malestar emocional desde edades tempranas, vinculado a abandono emocional, traumas, duelo…
Personas que conviven con miedos, inseguridades y una baja autoestima que afecta a su bienestar personal y relacional.
Personas con alta exigencia personal que viven en estados de ansiedad, hiperalerta o tensión constante.
Personas que atraviesan depresión, falta de energía vital o experiencias de vacío interno que afectan a su día a día.
Personas con alta sensibilidad emocional que perciben e integran las experiencias con mayor intensidad emocional.
Personas que atraviesan un proceso de duelo por el fallecimiento de seres queridos y necesitan acompañamiento emocional.
Personas que han vivido experiencias traumáticas y presentan dificultades emocionales o relacionales asociadas al trauma.
Familiares, cuidadores o profesionales sanitarios que experimentan agotamiento, desborde emocional o sobrecarga psicológica.
Personas que padecen lesiones o enfermedades con secuelas físicas, emocionales y cognitivas, ya sean adquiridas o progresivas.
Esta es una pregunta difícil de responder. Si el tema que te preocupa es un problema que vuelve a ti recurrentemente es muy probable que puedas sentir alivio pidiendo orientación y ayuda profesional. Si es un tema nuevo quizás puedas darte un poco de tiempo para conectar con tus propios recursos y ponerlos en marcha de forma proactiva en la solución de tu problema. Aun en esta última situación, puedes escoger afrontarlo con el apoyo de un profesional que te acompañe en el proceso. La puerta de la terapia siempre estará abierta para ti. Sea cual sea tu situación personal, tu historia… no estás solo.
Al igual que es normal sentir alivio al haber tomado la decisión de pedir ayuda, es totalmente normal sentir inquietud ante lo desconocido. La terapia nos invita a mirar adentro y eso puede resultar a veces desafiante. Hacerlo de la mano de un terapeuta que nos acompañe de forma empática y respetuosa nos permite atravesar el malestar de una manera segura. Además, has de saber que nadie va a juzgarte. Yo soy un ser humano como tú, con sus fortalezas y sus debilidades. No soy nadie para juzgar tu camino, solo para acompañarte y aligerar el peso si así lo decides. La manera en que has caminado hasta este momento de tu vida es el modo en que mejor has sabido. Quizás ahora buscas otra manera de seguir; comenzar un proceso de terapia es una buena decisión para hacerlo.
Atenderé tu llamada o responderé a tu mensaje lo antes posible. Te preguntaré algunos datos personales (cómo te llamas, cuál es tu edad…), el motivo por el que has decidido ponerte en contacto conmigo para buscar ayuda, valoraré si soy la persona adecuada para acompañarte; y de ser así, concertaremos una cita.
No es posible saber con exactitud el número de sesiones que serán necesarias. Dependerá del motivo de consulta, los objetivos de la terapia, la naturaleza de las dificultades, la frecuencia con la que se produzca la terapia o el ritmo al que avance el proceso. Algunas personas experimentan cambios en pocas semanas, mientras que otras necesitan un periodo de acompañamiento más prolongado. Cada proceso terapéutico es único, cada uno avanza siguiendo su ritmo natural.
La frecuencia inicial recomendada es semanal, la cual puede ir espaciándose conforme avance. A lo largo del proceso, podremos ir explorando cómo te vas sintiendo y ajustando la frecuencia de las sesiones conforme a tus necesidades y a los avances en la terapia. Las sesiones tienen una duración aproximada de 50 minutos.
Paso consulta en ambas modalidades, adaptándome a las circunstancias y preferencias de mis pacientes. Aunque muchas personas siguen prefiriendo la terapia presencial, la terapia online ha demostrado ser igual de efectiva, al tiempo que permite salvar la distancia geográfica. Es el caso de personas que desean iniciar un proceso conmigo pero viven en el extranjero, otras a quienes les resulta complicado desplazarse hasta mi consulta o aquellas que, aun pudiendo desplazarse, escogen realizarlo desde la comodidad de su casa.
No, pese a tener formación, mi experiencia se ha centrado en el trabajo con adultos y personas mayores. Si estás en la frontera de los 18 años, o sientes que te gustaría que acompañase a tu hijo/a, ponte en contacto conmigo y valoramos juntos la situación.
Si necesitas un neuropsicólogo por la zona de Las Rozas, Torrelodones, Majadahonda, Pozuelo… y sientes que puedo ayudarte, cuenta conmigo.
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— Lao-Tsé, filosofo chino.
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